Vivir en la Ciudad o en el Campo, cuestión de prioridades

vivir en el campo o la ciudad

foto: Elisabeth D’Orcy

Quizás suene retórico preanunciar que el campo comienza donde termina la zona urbanizada de la ciudad. En las extensas planicies del campo, no encuentras modernos automóviles y ordenadas iluminaciones de fachadas y calles.

Pero en el campo te regodeas con los árboles, las plantas y flores además de los pequeños arroyos que con la imagen que ofrecen los animales, semejan una pintura del rincón de una campiña.

No hay una opción mejor que otra. El campo es en esencia una vida más adaptada a lo natural y a la recompensa del trabajo duro. La ciudad es un sitio de gran actividad donde tienden a concentrarse el conocimiento y las posibilidades de la sociedad humana. Es cuestión de sopesar ambas y elegir la que se ajuste a la elección personal de vida.

La paz de la campiña

La vida del campo es tranquilidad y paz. Si vives en el campo disfrutas de la naturaleza, del aire puro y de las frutas que produce la madre tierra. La vida del campo, es dedicarse a la realización de trabajos en las parcelas, en las tierras cercanas y a las labores de agricultura y ganadería.

En la vida común del campo, la cría de las gallinas, es común y la mayoría de las casas las tienen en cantidad. Los jóvenes de la familia ayudan a sus progenitores en las siembras y el cuidado de los animales de la casa.

Los adolescentes estudian en las escuelas del medio rural, que generalmente se encuentran a gran distancia de las chacras. Esto implica muchas veces grandes caminatas para llegar a destino, o un largo recorrido en medios de transporte. Pero cuando es un estilo de vida incorporado, todo es tan natural como el respirar.

Armonía y solaz

La faena diaria es cuidar a los animales de la casa y este es un trabajo fundamental. Se atenderá también el ordeñado de las vacas y a la alimentación de los animales como el pastoreo de las ovejas. Generalmente en cada granja hay caballerizas, en las cuales los animales son atendidos y cuidados. El caballo en muchas granjas es esencial para la siembra y el transporte de insumos. El cuidado del campo en la siembra y cosecha es muy importante ya que de su comercialización viven los colonos.

La vida del campo es tranquila en muchos aspectos, pero exige un trabajo duro. Las personas que viven en la campiña resultan siempre ser amables, pacíficas y atentas con los vecinos y los visitantes a sus predios.

Una propia filosofía del campo es atesorar las historias pretéritas y conservar los mitos y leyendas resultan ser sumamente interesantes. Las tertulias familiares, la reunión de la familia en su totalidad, la demostración de los afectos, son fundamento esencial en la campiña.

Pero recorriendo los aspectos, la vida en el campo suele ser en muchas oportunidades de la vida diaria, laboriosa y difícil. Levantarse antes de la madrugada, la realización de actividades que se extienden hasta entrado el atardecer y las variantes de temperatura y de tiempo, que pueden provocar problemas de importancia. Debemos reconocer también, lo bello y variado de los paisajes, donde las personas provenientes de la ciudad disfrutan de una vida sumamente edificante y motivadora. Quizás no en todas las granjas haya piscinas pero en el campo se suelen ver hermosos riachuelos y lagunas pobladas de animales que nos invita a sumergirnos en sus aguas.

La vida en la ciudad

La vida en la ciudad conserva características muy especiales. Las ciudades grandes están pobladas de gigantescos edificios, industrias, predios comerciales y negocios que se extienden por miles a lo largo de todas las calzadas. Miríadas de semáforos, señales de tráfico y luces de mercurio, sumado a innumerables carteles y pantallas de publicidad, semejan la vida de un gigantesco termitero.

Una ciudad se divide en barrios, que son grupos habitacionales muchas veces bastante diferentes entre ellas. Existen barrios de lujo con elegantes casas y avenidas pavimentadas, y otros de humilde construcción donde no se exhibirán grandes lujos.

Se pueden encontrar en la ciudad, diferentes modelos de casas y también antiguas construcciones que conforman el patrimonio arquitectónico del lugar. La vida en las ciudades resulta ser individualista en extremo por la gran cantidad de gente que puebla las grandes urbes.

Los habitantes de la ciudad, proceden de diferentes lugares ya que llegan a la gran urbe en busca del sustento familiar. Las ciudades crecen continuamente y la población aumenta. A diferencia del campo, hacer amistades en la ciudad es mucho más complejo y difícil.

El ruido se escucha en la ciudad en el día y en la noche. Autobuses, automóviles, y motocicletas, recorren las avenidas sembrando el aire de pitidos de y multitud de sonidos. Los estudiantes corren para llegar temprano a las escuelas, las personas semejan estar siempre apresuradas para ocuparse de sus responsabilidades. Es común ver cantidad de colegios, teatros, plazas y gigantescas tiendas de ventas.

Pero si bien es complejo el vivir en la gran urbe también hay oportunidades para trabajar, divertirse y estudiar. El trabajo en la ciudad es muy diverso, empresarios, secretarias, obreros, facultativos y mil trabajos más. Se ven además lugares de gran valor histórico y sitios donde se expande el patrimonio de la nación y también de la cultura.

En la ciudad se encuentran oportunidades de trabajo muy variadas. Concurrir también a los centros comerciales resulta una interesante aventura donde se encuentran miles de productos y mercancías nacionales e importados de todo el mundo.

¿Dónde vivir?

De acuerdo a la vida moderna, la relación humana en la ciudad es más compleja, no es tan sencillo hacer amistades, las violaciones a la ley son más comunes y la carrera por el éxito y la abundancia están a la orden del día. La vida en las unidades habitacionales de las grandes ciudades, dista mucho de semejarse a la vida natural que nos ofrece el campo.

Cabe resaltar las grandes comodidades de vida que nos ofrecen las avanzadas técnicas habitacionales de la ciudad. Aire acondicionado, departamentos y pisos en los edificios, con edificaciones lujosas y amplias, con excelente iluminación y amueblamientos creados para una vida de comodidades y abundancia.

Por otro lado el campo nos regala la vida natural, la vida sencilla, donde la amistad y el amor son puestos en primer término, anteponiéndose a la abundancia y comodidad.

No obstante, la ciudad el contacto con la cultura, con el conocimiento generado por el hombre, siempre ha sido una fuente de oportunidades ilimitadas. Las migraciones a la ciudad no solo se producen buscando el sustento básico. La finalidad es también crecer, evolucionar y tener acceso a más opciones. Es un mundo promisorio de muchas maneras.

Las nuevas propuestas de vida

Con la conciencia de estas diferencias, actualmente existen muy interesantes propuestas para armonizar ciudad y campo. Muchas personas, profesionales en actividad, retirados y familias enteras, han emigrado hacia los límites de las grandes ciudades y se han internado en la campiña.

Hoy día, las casas de campo, tienen las mismas comodidades que los chalets de la ciudad. El campo tiene la comodidad de la pileta de natación, en la casa con aire acondicionado, los equipos que conectan a Internet, telefonía de todo tipo, fax, etc.

Hoy la persona que vive en pleno campo, en la granja, está conectada con el mundo y disfruta sus mismas comodidades. Agregamos que la ventaja es gozar de la paz y frescura de la campiña, de la convivencia con animales, pájaros, de la buena vecindad, de la amistad y de los afectos. Inclusive ahora puedes tomar vacaciones en plena llanura, puesto que muchas estancias realizan el trabajo de hoteles, donde te puedes alojar con las mejores comodidades y desconectarte de la civilización para una edificación interior sin parangón.

Vivir en la Ciudad o en el Campo, cuestión de prioridades
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